La extensa costa chilena, con más de 6.400 kilómetros, es el origen de una variada tradición culinaria que combina el trabajo de los pescadores con la innovación de sus cocinas, ofreciendo platos emblemáticos desde el norte hasta el sur del país.
Con sus más de 6.400 kilómetros de litoral, Chile cuenta con una gran abundancia de frutos del mar provenientes del océano Pacífico. Su tradición culinaria costera es el resultado del trabajo de comunidades pesqueras y de restaurantes que innovan con estos recursos.
Entre los platos más populares se encuentra el caldillo de pescado, típico de la costa, especialmente en Valparaíso. Se prepara con pescado blanco, papas, cebolla, ajo, tomate, cilantro y ají de color, y se suele acompañar con pan amasado o churrascas.
Otros mariscos destacados son las almejas a la parmesana, horneadas con queso, limón, mantequilla y vino blanco, populares en ciudades costeras como Arica, Iquique y Antofagasta. El loco (concholepas) se prepara en diversas formas, como chupe gratinado o servido con papas nativas y mayonesa.
Un ingrediente distintivo es el orégano de Socoroma, cultivado a más de 3.000 metros de altura en el norte de Chile, que se utiliza para condimentar la cazuela, un plato de caldo con carne, papas y zapallo que varía según la región.
También son emblemáticas las empanadas chilenas, rellenas de pino, queso, mariscos u otras carnes, y el charquicán, un guiso sencillo y nutritivo a base de carne y verduras.
En la zona centro-sur, el ajiaco se prepara con papas, carne de vacuno y ají verde. Desde Chiloé, en el sur, proviene el curanto, una preparación milenaria que cocina carnes, mariscos y vegetales sobre piedras calientes en un hoyo.
Estos platos representan una parte fundamental de la diversidad gastronómica chilena, que a menudo se acompaña con vinos locales.
