Carlos Ferello, único argentino a bordo del MV Hondius, contó cómo se vivió la travesía tras la detección del virus y la muerte de tres pasajeros.
El único argentino que viajó en el crucero MV Hondius, donde un brote de hantavirus causó la muerte de tres personas, ofreció su testimonio sobre lo ocurrido durante la travesía. Carlos Ferello, ingeniero jubilado que embarcó en Ushuaia, dialogó con TN tras el arribo del barco a Tenerife.
“Fue un viaje distinto a lo que se había pensado”, afirmó Ferello, quien calificó la experiencia como “una desgracia”. Sin embargo, aclaró que una vez que se confirmó que no había nuevos contagios, la vida a bordo continuó con relativa normalidad. “No hubo más contagios y se siguió una vida normal”, sostuvo.
El primer caso fatal fue el de un hombre de Países Bajos, cuya esposa falleció posteriormente. “Ninguno sospechaba nada porque eran personas de edad, tenían un cuadro de fiebre que se trató como infección”, explicó Ferello. El viaje incluyó escalas en islas remotas como Tristán de Acuña y Santa Elena, donde la viuda fue desembarcada y trasladada a Johannesburgo.
“Ahí falleció la mujer y se prendieron las alarmas. Empezaron a hacernos análisis y a delinear que teníamos que estar aislados”, recordó. Posteriormente se detectó otro contagio: un pasajero inglés fue desembarcado con síntomas, y el médico que los atendió también resultó infectado. “Ahí empezamos a hacer aislamiento, a cuidarnos”, precisó.
Ferello aseguró que, pese a la situación, no se vivió un clima de pánico. “La verdad es que después no aparecieron más casos y nos empezamos a cuidar todos. Se siguió una vida normal, y después vimos que no había más contagios internamente”, indicó. Tras desembarcar con protocolos sanitarios en Tenerife, un grupo de pasajeros, entre ellos Ferello, será trasladado a Países Bajos, donde permanecerán alojados en un hotel durante 15 días bajo seguimiento médico y análisis de sangre.
“Es un viaje inolvidable”, ironizó el pasajero argentino.
