La intimidad de cómo Coudet busca darle más juego a River

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Les da pelota. Y mucha. Eduardo Coudet está liderando una especie de curso intensivo para los jugadores de River. Los entrenamientos que están precediendo al último partido antes del parate, en Río Cuarto frente a Estudiantes (RC), están alineados con esa lógica. Y aunque el Chacho entiende que la mini pretemporada que tendrá el plantel durante la fecha FIFA le servirá para acelerar los procesos, no pierde minutos. Todo lo contrario: se los dedica a la bocha.

Coudet entiende que el plantel necesita sumar control, precisión, velocidad y agresividad ofensiva para pegar el salto de calidad que él pretende para lograr el «equipo físico» y corto que recupere el foco con un estilo de juego que represente la idiosincrasia de la institución pero con su marca registrada particular: orden táctico para defender y espíritu volcánico para atacar, con movilidad constante y rotación de posiciones de acuerdo a lo que demande y/o permita cada avance hacia el área rival.

Apenas asumió, Coudet explicó que la postergación de la novena fecha del Apertura le iba a permitir más días de trabajo antes de su debut contra Huracán en Parque Patricios. Y esa semana, según palabras del propio deté, fue «una cagada a palos importante» en el Camp, algo que quedó reflejado claramente en los videos subidos a las redes oficiales del club.

El almanaque y el ensayo

El Chacho mira el almanaque. Sabe que a la brevedad se acotarán los plazos. Y por eso aspira en estas últimas semanas prolongadas a potenciar el rendimiento individual y colectivo para el tramo decisivo del Torneo Apertura y el comienzo de la Copa Sudamericana, para la que ya conoce rivales ( RB Bragantino, Blooming y Carabobo) con viajes que implicarán 17.500 kilómetros de recorrido. Y con un Súper en el Monumental como plato top del menú.

Así como existe el dicho de que al fútbol «se juega como se vive», Coudet desea que su River juegue con la intensidad y la pasión por la pelota que corre por sus venas. «En la cabeza tiene fútbol, fútbol y fútbol», lo describió Leo Ponzio.

Por eso, en los entrenamientos el Chacho se mueve casi a la par de los futbolistas mientras insiste con sus premisas de intensidad y repite indicaciones para que los delanteros sean los primeros defensores ejerciendo una asfixiante presión en la salida del rival. El objetivo: que el equipo se desplace en bloque para evitar liberar espacios y que incorpore el chip de atacar en forma vertical y veloz tras la recuperación del balón en campo adversario.

Coudet, a pura indicación en la práctica. (Prensa River).

El método principal que aplica el Chacho para mantener a todos los futbolistas enchufados y con chances de ganarse un lugar en el equipo es trabajar en ejercicios técnicos y tácticos, no siempre parando una alineación fija: suele separar a los futbolistas por líneas (defensa, mediocampo y ataque) para ajustar detalles puntuales o mecha habituales titulares con suplentes cuando realiza una práctica formal de fútbol, y los va rotando todo el tiempo para sostener la tensión de los jugadores minuto a minuto y con el foco en el partido siguiente.

«Vamos a ir mejorando en el tiempo y automatizando. Es importante saber lo que hará el compañero cuando tenés la pelota», explicó el Chacho luego de la victoria ante Sarmiento en el Monumental, además de puntualizar que «tenemos que ser inteligentes y ver si podemos lastimar o si tenemos que respirar».

Claro, el ex volante derecho considera que su exigencia de intensidad se puede convertir en una vorágine que cause desorden y confusión, un combo peligroso principalmente en el retroceso o en la falta de lucidez y precisión para finalizar los ataques.

Coudet con el plantel en el Camp. Prensa River.

Con estas rutinas de 100% fútbol, el deté de River apunta también a que los jugadores recuperen confianza en los pases, triangulaciones, gambetas y definiciones. Justamente, lo mismo que buscó al repetir la formación ante Huracán y frente a Sarmiento. Y los resultados que ya se advierten es la notoria mejora del goleador Sebastián Driussi en su juego colectivo y en su efectividad para definir, la evolución del pibe Ian Subiabre y la soltura de Kendry Paéz, a quien aún le falta sumar potencia física.

A la vez, la posición de Fausto Vera como doble cinco junto a Aníbal Moreno le sumó equilibrio al medio y le liberó el andén derecho a Gonzalo Montiel, el motor del equipo y un delantero más en cada ataque. Dentro de ese combo es que también analiza opciones: la chance de que Joaquín Freitas reaparezca entre los titulares en lugar de Páez está latente, tanto como que Quintero recupere su lugar en el equipo en reemplazo del ecuatoriano.

Lógicamente, el hecho de haber sumado seis puntos en sus dos primeros partidos al mando del equipo le brindó tranquilidad a Coudet y reseteó el clima tenso que se respiraba antes de la partida del Muñeco Gallardo. Aunque el entrenador considera que este grupo tiene mucho más para dar.

Y su fórmula para sacar la mejor versión de cada futbolista darles mucha pelota en cada práctica para que su River se convierta en la Chachoneta lo antes posible, con la visita a Estudiantes de Río Cuarto este domingo como nuevo impulso.

La intensidad de Coudet en los entrenamientos

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