Con más de 60 obras, la exposición ‘En tiempo real’ se presenta por primera vez en Rosario y propone un recorrido por la obra del artista vanguardista.
Este jueves por la noche, en el Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino quedó inaugurada la exposición En tiempo real, del reconocido artista argentino Gyula Kosice, junto a las producciones de Rob Verf y Diana Randazzo. La muestra, que reúne más de 60 obras, es la primera exhibición individual de Kosice en Rosario.
“Con esta triple inauguración la ciudad comienza su temporada de muestras de museos públicos y gratuitos. Tener una muestra única de Kosice, con más de 60 obras, no había sucedido nunca en la historia de la ciudad”, destacó el secretario de Cultura y Educación, Federico Valentini.
La muestra de Kosice propone una inmersión en el universo de uno de los artistas más innovadores del siglo XX. Pionero en el arte participativo y con una lucidez propia de un experimentador nato, es un claro referente de la vanguardia del siglo pasado que, incluso hoy, no pierde su carácter novedoso. Kosice, que en la década del 40 diseñó un dispositivo para acunar una gota de agua, invita a contemplar y conectar con lo efímero, con el instante; a mirar con otros ojos las materialidades del entorno y también a sorprenderse con sus proyecciones de una ciudad hidroespacial.
El recorrido que propone su curadora, la investigadora Jazmín Adler, inicia con sus primeras experimentaciones en la década de 1940 e incluye obras articuladas en madera y bronce, “donde ya está pensando en la posibilidad que el público participe en la experiencia artística modificando la obra, algo que en realidad es totalmente anticipatorio porque el arte participativo es de los 60, faltarían todavía dos décadas”, señala.
Este es un aspecto que destacaron desde el Castagnino, y así lo afirma su directora, Melania Toia: “Como museo, nos interesa particularmente esta primera etapa de Kosice, donde él siempre tiene esta perspectiva del público, cómo interactúa con su obra. Ese es un pensamiento hermoso de un artista que está pensando en el público cuando produce”.
La muestra reúne una pluralidad de obras que el artista realizó desde sus 20 años y continuó a lo largo de su vida, hasta su muerte a los 92 años. La organización de la muestra no respeta un sentido cronológico sino que se estructura, según su curadora, por núcleos temáticos, en torno a la idea del tiempo real. Así se suceden después de las salas con obras participativas, obras que incorporaron tempranamente el gas neón, salas que exhiben obras hidráulicas y obras con agua y movimiento, uno de los sectores más atractivos de la muestra. El recorrido incluye además piezas en las que Kosice explora con tecnologías digitales, a partir de la década del 90. Y toda una sala dedicada a uno de sus proyectos más significativos: la ciudad hidroespacial.
La curaduría propone en el Castagnino distintos diálogos con la obra de Kosice. Uno es con sus artistas contemporáneos rosarinos, Antonio Berni y Lucio Fontana. Para ello, la muestra incluye una sala en donde se evidencia este vínculo, a partir de facetas no tan conocidas de los artistas locales: “Es una invitación a repensar un poco la historia del arte, el rol que la tecnología ocupó en la historia del arte. El eje articulador entre Kosice, Berni y Fontana está dado justamente por las tecnologías, a todos ellos la tecnología los convocó”, fundamentó Adler.
Otro de los diálogos se plantea con la colección contemporánea de Castagnino + macro, partiendo de la idea de posibilitar relaciones entre Kosice y artistas contemporáneos. Es así que la última sala de la muestra reúne obras de una significativa colección de artistas contemporáneos. Y finalmente, la invitación a una artista a desarrollar una obra especialmente para esta exposición. En este marco, la curadora convocó a Mariana de Matteis, quien además integra el equipo de Conservación del Museo Castagnino. “Cuando Jazmín nos sugirió ese nombre nos encantó. Mariana es una artista súper talentosa y estamos muy contentos de la propuesta en general, porque sentimos que contempla varias aristas. No sólo es una muestra de la obra más histórica de Kosice, sino que lo trae y lo ancla en lo contemporáneo”, destacó Toia.
Los diálogos traspasan el ámbito artístico para extenderse a la gestión y la organización de articulaciones público-privadas e institucionales, fundamentales para traer a Rosario una producción de la magnitud de Kosice. “Son trabajos de gestión muy grandes, donde se vieron involucradas instituciones públicas y privadas, desde el museo Malba, el Museo Nacional, el Planetario de Buenos Aires hasta coleccionistas privados, que muy generosamente nos prestan sus piezas, que son absolutamente delicadas e irremplazables”, explicó la titular del museo. También para ofrecer al público una experiencia multisensorial, a partir del vínculo del Castagnino con el Planetario de Buenos Aires, se gestionó un material especial.
