La protesta, que comenzó en el ex Congreso Nacional y se desplazó hacia la Alameda, donde se fueron sumando un mayor número de estudiantes, fue reprimida por los Carabineros, que lanzaron gases lacrimógenos y pusieron en marcha sus camiones hidrantes, mientras que un grupo de manifestantes arrojaba piedras a los efectivos
Cientos de jóvenes convocados por la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (Aces) y la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) salieron a las calles de Santiago este jueves para protestar contra el Gobierno de José Antonio Kast, que ordenó aplicar un recorte del 3% al presupuesto del Ministerio de Educación y evalúa limitar la gratuidad universitaria a menores de 30 años.
La protesta, que comenzó en el ex Congreso Nacional y se desplazó hacia la Alameda, donde se fueron sumando un mayor número de estudiantes, fue reprimida por los Carabineros, que lanzaron gases lacrimógenos y pusieron en marcha sus camiones hidrantes, mientras que un grupo de manifestantes arrojaba piedras a los efectivos.
Este jueves, el Gobierno de Chile, anticipando protestas no solo por el ajuste educativo sino también por la entrada en vigor de una histórica alza en los precios del combustible anunciada el pasado martes, dispuso el vallado del centro de Santiago de Chile, el cierre de estaciones de metro, el desvío del tráfico y un enorme despliegue policial.
Aunque tanto el presiente José Antonio Kast como el delegado presidencial de la capital defendieron el derecho a la manifestación pacífica, lo cierto es que el dispositivo impidió el acceso al centro de Santiago de Chile, donde solo un pequeño grupo de estudiantes pudo llegar a la sede del antiguo Congreso, lugar donde estaba convocada la protesta.
Igualmente, se dificultó el acceso a la prensa, principalmente extranjera, al centro de Santiago, donde las estaciones de metro fueron cerradas.
“No afectemos más a la patria de lo que ya está afectada”, dijo Kast durante la presentación en el Palacio de La Moneda, igualmente blindado, del decreto aprobado por el Congreso para paliar la controvertida alza de los combustibles.
“Si alguien quiere manifestar su malestar, que no use el transporte público, sobre todo el metro, para manifestarse. Pueden hacerlo en cualquier lugar público, pero sin dañar a otros compatriotas que requieren ese transporte”, agregó en recuerdo a lo ocurrido en 2019, cuando la alza del coste del metro desató la mayor oleada de protesta de Chile desde el fin de la dictadura. En ese contexto aseguró que el Estado responderá “con toda la fuerza de la ley” contra quienes generen violencia.
El mandatario ultraconservador volvió este jueves a defender su decisión de no endeudar las arcas del Estado y hacer repercutir el coste de la guerra en Medio Oriente sobre la población con una alza histórica del combustible en medio de las primeras protestas en su contra.
“Hablar con la verdad nos da mucha tranquilidad. Una alternativa, como se planteó, era endeudar más a la nación. Eso termina pagándose más caro”, argumentó Kast en una ceremonia en la que presentó el primer paquete de medidas paliativas aprobada por el Congreso.
El paquete incluye un congelamiento de las tarifas del transporte público y escolar en Santiago, que ya se habían elevado hace un mes, ayudas para taxistas y algunos transportistas y bajada del precio de la parafina de cara al invierno, medidas que ya han criticado “por insuficientes”, ya que dejan de lado el gas, que es la energía que más utilizan los chilenos de toda clase social, y no sirven para atajar el aumento de precios que ya se ha comenzado a experimentar en toda la cadena logística en un país sin trenes y apenas electrificado.
En ese sentido, distintos gremios de transportistas ya han alertado que los precios “sin duda se encarecerán” y han anunciado movilizaciones y cortes de tránsito a partir de este viernes en todo el país.
