El cierre definitivo de FAPA deja al sector eléctrico sin producción local y genera dependencia de importaciones.
La histórica fábrica de aisladores eléctricos FAPA, la única de su tipo en Argentina, cerró sus puertas después de 88 años de actividad. La decisión pone al sector eléctrico en una situación crítica, ya que la red quedará completamente dependiente de aisladores fabricados en China, Brasil y Colombia.
En ese contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, firmó la Resolución 345/2026, que suspende por seis meses los derechos antidumping para la importación de estos productos. La norma advierte que mantener las restricciones podría convertirse en un obstáculo para la estabilidad del servicio público eléctrico.
Según el último reporte trimestral de la Cámara de la Industria Electrónica, Electromecánica y Luminotécnica (CADIEEL), correspondiente a diciembre de 2025, el 44% de las empresas del sector experimentó una baja en su producción, con una merma promedio del 31% respecto al trimestre anterior. Solo el 16% de las compañías logró incrementos, mientras que el 40% se mantuvo sin cambios.
Con la liquidación de FAPA, Argentina pierde una capacidad productiva estratégica para la infraestructura energética. La suspensión temporal de aranceles busca evitar un colapso en el suministro, aunque sella el fin de una industria que durante casi nueve décadas garantizó la soberanía tecnológica del sector.
