La emblemática fábrica de insumos para calzado, ubicada en el barrio San Vicente, cesó sus operaciones tras tres décadas. Los trabajadores denuncian deudas salariales y falta de indemnizaciones.
La industria manufacturera sufre un nuevo embate: Gomas Gaspar, una firma emblemática en la fabricación de insumos para el calzado radicada en la provincia de Córdoba, anunció su cierre definitivo. Ubicada en el barrio San Vicente, la planta funcionó durante tres décadas como un eslabón clave en la cadena de suministros nacional, proveyendo bases y suelas a diversos puntos del país.
El desenlace actual deja un saldo de cerca de 40 operarios desvinculados. El proceso de deterioro de la firma mostró sus primeras señales de alarma en diciembre de 2025, cuando la administración incumplió con el pago del sueldo anual complementario. La estrategia empresarial continuó con el otorgamiento de vacaciones forzosas por 30 días, período que, según los delegados gremiales, se utilizó para avanzar en un vaciamiento gradual de la maquinaria y las instalaciones productivas. Al finalizar el receso, la realidad se impuso en forma de telegramas de despido inmediato.
La situación en los portones de la fábrica es de máxima tensión. Los trabajadores, muchos con una antigüedad superior a las dos décadas, denuncian que la patronal omitió el pago de las indemnizaciones correspondientes por ley. A esto se le suma una deuda acumulada que incluye sueldos de meses anteriores y aguinaldos impagos. Arturo Pitkard, delegado regional del Sindicato Obrero del Caucho, detalló que la desvinculación de los empleados se realizó de manera escalonada, pero sin cumplir con las obligaciones básicas de la seguridad social ni el resarcimiento por años de servicio.
El derrumbe de Gomas Gaspar no es un hecho aislado, sino que se inscribe en un escenario macroeconómico adverso para las pequeñas y medianas empresas (pymes). El sector del calzado arrastra una caída del consumo interno que fue del 16 por ciento en 2024, con una recuperación marginal e insuficiente del 2 por ciento durante el año pasado. A este panorama se le añade la creciente presión de la competencia externa, potenciada por la apertura de importaciones de productos terminados y componentes de caucho. Datos recientes del INDEC corroboran esta tendencia negativa: la industria manufacturera registró una baja interanual del 8,7 por ciento en febrero de este año. La falta de políticas de protección industrial y el encarecimiento de los costos operativos terminaron por asfixiar a una planta que fue orgullo de la producción cordobesa.
Mientras las movilizaciones continúan frente a la sede de la empresa, los extrabajadores aguardan una intervención estatal o judicial que garantice, al menos, el cobro de lo adeudado para poder enfrentar la incertidumbre del futuro inmediato.
