En el segundo juicio por la muerte de Diego Maradona, la expareja del astro apuntó contra el equipo médico y el apoderado Matías Morla, a quienes señaló como responsables de su fallecimiento.
En el marco del segundo juicio por la muerte de Diego Maradona en 2020, Verónica Ojeda, expareja del Diez, rompió en llanto al declarar contra los profesionales de la salud acusados de negligencia. La mujer apuntó directamente contra el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz, a quienes calificó como «asesinos».
Ojeda también señaló a Matías Morla, quien fuera apoderado de Maradona, afirmando que «es el que dirigía a todos estos secuaces, médicos y todo el entorno» del capitán de la selección argentina campeona del Mundial de 1986.
«Ellos mataron al padre de mi hijo. Mi hijo necesitaba de su papá. Sus abrazos», expresó entre lágrimas la expareja del futbolista, quien convivió con él entre 2005 y 2014. Ojeda ya había declarado como testigo en un primer proceso judicial que fue anulado a fines del año pasado.
Maradona falleció el 25 de noviembre de 2020 a causa de un ataque cardíaco mientras cumplía una internación domiciliaria en una casa en las afueras de Buenos Aires, donde se recuperaba de una cirugía para removerle un hematoma subdural practicada dos semanas antes.
Los siete profesionales de la salud enjuiciados cumplieron algún rol en esa internación domiciliaria. Todos niegan haber actuado con negligencia. Según Ojeda, Luque y sus colegas manipularon a los familiares para evitar el escrutinio sobre su desempeño: «A mí me decían una cosa y a las hijas otras, para que nosotros nunca estuviéramos unidos», dijo en referencia a Dalma y Gianinna Maradona.
En su última declaración ante el tribunal, Luque negó esa versión y sostuvo que la internación domiciliaria «fue la mejor opción», agregando que «no era el dueño de la salud de Diego como dicen».
Los acusados enfrentan cargos de homicidio simple por dolo eventual, que se castiga con una pena máxima de 25 años de prisión. Además de Luque, Cosachov y Díaz, están imputados los médicos Nancy Forlini y Pedro Di Spagna, el representante de la empresa de enfermería Mariano Perroni y el enfermero Ricardo Almirón.
Ojeda describió la vivienda donde Maradona se recuperaba como «un desastre», señalando que «no estaba en condiciones ya que había mucha suciedad». Indicó que el exfutbolista no contaba con un baño completo cerca de su habitación en planta baja y utilizaba un orinal al lado de la cama: «Había un olor terrible, no se podía estar». También cuestionó que Cosachov y Luque hubieran asegurado que la casa contaría con los instrumentos médicos adecuados, pero «no había ni siquiera un aparato para la presión». A pocos días de su muerte, Maradona estaba «totalmente desfigurado, inflamado, enojado, insultaba a todo el mundo y no quería ver a nadie».
