El proceso judicial por los asesinatos de un taxista, un colectivero y un playero ocurridos en marzo de 2024 en Rosario avanza a juicio oral. La acusación sostiene que los hechos fueron una represalia contra el gobierno provincial.
Los asesinatos de cuatro trabajadores ocurridos en marzo de 2024 en la ciudad de Rosario llegarán a juicio oral y público con once acusados, para los cuales la Fiscalía solicitará la pena de prisión perpetua. Según la acusación, los homicidios fueron instigados desde dos unidades penitenciarias de la provincia como una represalia al endurecimiento de las condiciones de detención.
El juicio abordará los crímenes del taxista Héctor Figueroa (5 de marzo), el taxista Diego Celentano (6 de marzo), el colectivero Marcos Daloia (7 de marzo) y el playero Bruno Bussanich (9 de marzo). La audiencia preliminar comenzó el pasado 30 de marzo y se desarrolla en el Centro de Justicia Penal de Rosario.
Los fiscales Franco Carbone, Patricio Saldutti, Adrián Spelta y Romina Cocomazzi anunciaron que pedirán la pena máxima para once de los involucrados. Los señalados como instigadores son Alejandro Isaías ‘Chuky Monedita’ Núñez, detenido en la cárcel de Piñero, y Maximiliano ‘Menor’ González, alojado en el penal de Coronda al momento de los hechos. Brenda ‘Cote’ Pared, expareja de Núñez, también está acusada de haber transmitido el plan.
El resto de los imputados son Axel Rodríguez, Axel Herrera, Joana García, Johana Albornoz, Alejandro Cantero, José Maturano y Gustavo Márquez, acusados de organizar y ejecutar los ataques. Además, hay tres jóvenes bajo la órbita de la Justicia de Menores y un menor no punible.
La investigación, a cargo del fiscal Patricio Saldutti, descartó desde un principio la hipótesis de homicidio en ocasión de robo en el primer crimen, ya que la víctima conservaba sus pertenencias. La conexión entre los casos se estableció al determinarse que se utilizó la misma arma, perteneciente a la Policía de Santa Fe, en los primeros dos homicidios y en un ataque contra la comisaría 15ª.
El contexto público de la seguidilla de ataques se reveló el 9 de marzo con la aparición de una bandera en un puente de Circunvalación que contenía una amenaza dirigida a las autoridades provinciales. Esa misma noche ocurrió el cuarto asesinato, el del playero Bruno Bussanich, captado por las cámaras de seguridad del lugar.
Los hechos generaron una profunda conmoción en Rosario, con paros de transporte y servicios, y una notable reducción de la actividad comercial y gastronómica durante esos días.
