La colección privada de un aficionado, con grabaciones de Nirvana, REM y The Cure, entre otros, está siendo procesada por voluntarios para su preservación y acceso público en Internet Archive.
Aadam Jacobs comenzó a grabar conciertos de forma clandestina en 1984. Su archivo personal, acumulado durante cuatro décadas, incluye presentaciones de bandas como Nirvana, REM, The Cure, Pixies y Depeche Mode, capturadas mucho antes de que alcanzaran la fama masiva.
El 8 de julio de 1989, Jacobs escondió una grabadora de casetes en su bolsillo para registrar a una prometedora banda de rock en Chicago. En la cinta se escucha la presentación: «Hola, somos Nirvana, somos de Seattle». El registro corresponde a un recital del cuarteto poco después del lanzamiento de «Bleach», dos años antes del éxito mundial de «Nevermind».
Esta es solo una de las más de 10.000 grabaciones que Jacobs realizó y que ahora están siendo catalogadas, digitalizadas y subidas a Internet Archive por un grupo de voluntarios internacionales. La colección, conocida por algunos como «Chicago Tape Guy», es considerada un tesoro para los amantes de la música indie y punk rock de las décadas de 1980 a 2000.
Jacobs inició esta práctica cuando alguien le sugirió que podía llevar una grabadora a un concierto a escondidas. Comenzó con un equipo prestado, luego usó un walkman Sony y, con el tiempo, fue adquiriendo tecnología más avanzada, como grabadoras digitales.
El proceso de digitalización es lento y arduo. Brian Emerick, uno de los voluntarios, viaja mensualmente a la casa de Jacobs para recoger cintas, que luego son convertidas a formato digital, mezcladas y masterizadas por un equipo distribuido en Estados Unidos, Inglaterra y Alemania. Se estima que ya se han procesado más de 5.500 grabaciones desde finales de 2024, y se prevé que el proyecto tardará varios años en completarse.
La mayoría de los artistas cuyas presentaciones fueron grabadas apoya la iniciativa de preservación. Incluso la banda The Replacements utilizó parte del material para un disco oficial en vivo. No obstante, algunos músicos han solicitado la remoción de sus grabaciones por derechos de autor, peticiones que Jacobs atiende.
«Es más fácil pedir disculpas que pedir permiso», comentó Jacobs, quien se define simplemente como un aficionado a la música. Su historia ganó notoriedad tras un documental de 2023, lo que impulsó la colaboración para salvaguardar las cintas antes de que se deterioraran con el tiempo.
