La doctora en Derecho María Eloísa Quintero analizó la evolución del crimen organizado y planteó un enfoque jurídico diferente para el reclutamiento de menores.
María Eloísa Quintero, doctora en Derecho y especialista en el estudio del narcotráfico como actividad criminal, analizó el impacto de este fenómeno en los sectores más vulnerables. En una entrevista, la jurista e investigadora señaló que, a nivel mundial, el narcotráfico ya no opera en un submundo, sino como un actor comercial ilícito que se mezcla en mercados lícitos, públicos y privados.
Quintero explicó que existen dos formas de luchar contra el crimen organizado: «Una lucha frontal, que quiere meter a todo el mundo preso. Y hay otra, que trata de llevar a todo el sector que está en la zona gris al marco del Estado de derecho y la legalidad». Agregó que todo negocio ilícito es, ante todo, un negocio, y donde hay oportunidad e intereses, participan diversos actores sociales.
Basándose en este paradigma, la especialista planteó la necesidad de abordar la realidad de los denominados «soldaditos del narco» como un hecho de trata de personas. En este sentido, apuntó a observar la situación de «los menores introducidos en las pandillas». «Tenemos menores que son captados no de manera voluntaria, sino bajo coerción y presión», afirmó, en un contexto social donde «no hay opciones, no hay libertad y hay violencia».
Según su fundamentación, «los menores captados para ser soldaditos» configuran «explotación para delinquir; eso es trata de personas». Esta perspectiva permite observar a tales menores «primero como víctimas y, luego, como victimarios».
María Eloísa Quintero integra además la Misión Internacional Independiente de Naciones Unidas en Venezuela, encargada de evaluar denuncias sobre violaciones a derechos humanos en ese país. En ese contexto, mencionó la persistencia de hechos como torturas, desaparición forzada, ejecuciones extrajudiciales y privaciones ilegítimas de la libertad.
