El Tribunal Federal Nº 3 concedió el beneficio tras cumplir dos tercios de la pena impuesta en 2021 por su participación en una red de narcotráfico. El excomisario se encontraba bajo arresto domiciliario.
El exjefe de Inteligencia de Drogas Peligrosas, Alejandro Druetta, condenado en 2021 a 10 años de prisión por su rol en una trama de venta organizada de drogas, obtuvo la libertad condicional. El mismo tribunal federal que lo sentenció concedió el beneficio al cumplirse los dos tercios de la pena. Druetta se encontraba bajo arresto domiciliario en una vivienda del norte de Rosario para el cuidado de su hijo menor de edad con discapacidad.
El Tribunal Federal Nº 3, integrado por los jueces Eugenio Martínez, Osvaldo Facciano y Roberto Vásquez, accedió al pedido del defensor particular Gonzalo Luis Rucci. El fiscal Federico Reynares Solari no se opuso, aunque requirió el pago de una multa, que fue saldada. Los magistrados consideraron cumplido el requisito temporal y tuvieron en cuenta informes penitenciarios favorables, que mencionan un «proyecto de vida estructurado» para el condenado, centrado en el cuidado de su hijo y con perspectivas de inserción laboral en el sector comercial.
La libertad condicional está sujeta a reglas de conducta, como informar cambios de domicilio y permanecer bajo la supervisión de la Dirección de Control y Asistencia de Ejecución Penal. La pena, que incluye inhabilitación para ejercer cargos públicos, se extiende hasta junio de 2029.
Druetta fue condenado como partícipe necesario del tráfico de estupefacientes, agravado por ser cometido por más de tres personas y por su condición de funcionario público. La causa demostró que pactó con sectores del narcotráfico, específicamente con Ignacio «Ojito» Actis Caporale, para que este ganara terreno sobre sus competidores a cambio de no iniciarle una causa penal. En el mismo proceso fueron condenados otros seis implicados, entre ellos el expolicía Juan Delmastro y el propio Actis Caporale, quien ya obtuvo la libertad condicional en 2022.
Los orígenes del caso se remontan a 2007, con la detención de Actis Caporale en el centro de Rosario. Se constató que los expolicías Druetta y Delmastro lo extorsionaron para que trabajara para ellos, proporcionando información sobre otros vendedores de drogas para su detención, lo que beneficiaba la carrera de Druetta.
