La institución deportiva despide a un símbolo: exjugador, socio vitalicio y colaborador incansable que dedicó su vida al club.
Juan Moya, una figura emblemática del Club Sparta de Santa Fe, falleció recientemente dejando un profundo legado en la institución. Moya, quien vivió casi toda su vida a pocas cuadras del club, fue socio vitalicio, jugador de fútbol en las divisiones inferiores y la primera, y participó activamente en diversas comisiones directivas.
Quienes lo conocieron lo recuerdan como un colaborador permanente, siempre presente en la vida del club. Sus charlas, ya sea en el buffet, detrás del alambrado o en la calle, solían abarcar desde anécdotas futbolísticas hasta temas técnicos de su trabajo en Obras Sanitarias, la natación o el río.
Entre sus recuerdos más preciados, Moya solía relatar una hazaña de 1959, cuando el Sparta, en una posición baja en la tabla, enfrentaba a un poderoso Alba Argentino de Maciel. Según su relato, tras ir perdiendo 1-0 y soportar las provocaciones rivales, logró empatar el partido de cabeza. Casi al final, en una jugada personal, remató con tanta fuerza que anotó el gol de la victoria (2-1), lo que le valió el apodo de «El Cañonero».
Su despedida se realizó con la camiseta del Sparta, club al que dedicó décadas de apoyo y pasión. Su historia queda como un testimonio del vínculo perdurable entre los referentes barriales y sus instituciones.
