Un hombre acusado de participar en una balacera en Córdoba que terminó con una mujer de 22 parapléjica tras recibir un disparo, se entregó a la Policía no sin antes atrincherarse y luego de escuchar la súplica de su madre. “No te hagas matar, Juan”, le imploró la señora.
“¡Hombre fuerte! Por eso te puse Juan José, nombre de la Biblia. ¡Vamos, Juancito, hijo mío! ¡Entregate! Si ya está, mi amor. Hacelo por mí. Actuá como hombre, así como te la aguantaste en el Yapeyú”, rogó la mamá del sospechoso, ubicada detrás del personal del ETER (Equipo de Tácticas Especiales Recomendable) y enfundada en un chaleco antibalas.
Yapeyú es un barrio ubicado en la zona este de la ciudad de Córdoba, donde el pasado 31 de enero por la madrugada Luna López fue baleada por la espalda en medio de un conflicto. El disparo le dio en la vértebra número 10 y le dejó secuelas permanentes e irreversibles.
Al parecer, ese violento episodio comenzó a gestarse cuando la hermana menor de la víctima y su expareja (uno de los implicados) tuvieron una discusión en la casa de la joven.
El adolescente la había ido a increpar por la falta de pago por un celular que, en teoría le había roto la joven. Ante la fuerte discusión y la negativa de darle plata, el chico se llevó por la fuerza a la mascota de la familia: una perra Bulldog Francés. Allí comenzó el infierno.
Este jueves, el grupo de élite ETER de la Policía cordobesa llegó junto al Comando de Acción Preventiva (CAP) hasta una casa del barrio Pueyrredón donde se encontraba Juan Juárez, conocido también como el “Negro Juan”, un hombre mayor de edad con serios antecedentes penales. Estaba atrincherado y armado, consignaron medios locales.
De acuerdo con las mismas fuentes, querían detenerlo bajo la acusación de proveer las armas con las cuales dispararon más de 20 veces contra la casa ubicada en Pasaje Sanavirones al 2.800. Una de las balas atravesó la puerta y le dio a Luna en la espalda. La Policía, oficialmente, dijo que “sería el presunto autor del hecho”.
El comisario mayor Ariel Maldonado reveló que, paradójicamente, llegaron a él por otra denuncia. “Nos avisaron de dos hombres y una mujer en moto y armados. Llegamos al domicilio en barrio Pueyrredón y en el lugar se entrevista a una joven de 16 años que manifiesta que había sido llevada mediante amenazas de arma de fuego desde un barrio de zona sur hacia este domicilio, con un hombre conocido bajo el apodo del Negro Juan de barrio Yapeyú, de apellido Juárez”, reveló en declaraciones a El Doce.
Tres adolescentes con más de 30 hechos delictivos en su pasado reciente, dos de 16 años y uno de 17, habían sido detenidos poco después del hecho.
El ruego de la madre del “Negro Juan”
La mujer, ubicada a pocos metros de un grupo de agentes, le insistió a su hijo durante varios minutos para que saliera. “Levantá las manos y salí con las manos arriba nomas. Estoy al frente tuyo, niño, te amo”, le imploró.
“No voy a permitir que te hagan nada”, le garantizó. “Hijo mío, te lo suplico. Hacelo por mí. Veinte años estuve en la cárcel y no fui cobarde. No te hagas matar Juan, por favor te pido. Levantá las manos. Ahí está”, señaló mientras el sujeto aparecía en el fondo de un pasillo.
La madre continuó invitándolo a salir, ante la aprobación de los policías. “Acá estoy, caminá. Acá está el juez. Te estoy mirando, avanzá como un soldado. Caminá, caminá. Vení mi amor, acá estoy”, le dijo.
Segundos después, el joven salió del lugar y fue detenido por los policías. “Ahí está, ahí está”, dijo la madre mientras los agentes ingresaban a la casa para concretar la captura en un procedimiento en el que se secuestró un arma de fuego.
La investigación sigue en manos de la fiscal del Distrito 3 turno 3, Silvana Fernández. Luna, mientras tanto, decidió que no vivirá más en el barrio Yapeyú.
«Nos vamos por paz mental, porque no sabemos cuándo van a salir los atacantes porque son menores. Pueden hacerlo en meses o en un año. No quiero que mi hijo se críe ahí», explicó la joven.
ES
