18/01/2026 21:58hs.
Tuvo su chance de ser titular y la tomó. Alan Velasco necesitaba una noche así y la encontró en San Nicolás. Boca no la pasaba bien ante Olimpia, el equipo buscaba respuestas y fue el ex Dallas el que apareció con una acción simple, pero determinante, para cambiar el rumbo del amistoso con su gol a los 27′ del primer tiempo. Un remate de media distancia, la decisión de patear cuando la jugada pedía pausa y la convicción de quien empieza a tomar confianza. Porque antes no lo hubiese hecho. Así, en una noche que era chata, Velasco eligió ser protagonista y tuvo suerte porque el desvió lo ayudó para empatar.
El contexto potencia el gol que lo gritó como si fuese un partido oficial, porque Ubeda lo puso de titular en lugar de Brian Aguirre y no lo dejo pasar. Marcando, tal vez, un antes y un después en su paso por Boca, Velasco venía de un 2025 irregular, marcado por lesiones, falta de continuidad y decisiones que lo pusieron bajo la lupa.
El recuerdo del cambio ante Racing en las semis del Clausura en la Bombonera, cuando reemplazó a Zeballos y la reacción del público casi dejó expuesto a Ubeda. Aquella noche, incluso, Paredes, el líder absoluto de Boca, le recriminó al Sifón el ingreso de Velasco en lugar del Chango. Una escena incómoda, cargada de tensión, que dejó al volante ofensivo en el centro de la escena sin haber tocado la pelota.
Boca Juniors –
Gran remate de Velasco y gol ante Olimpia
ESPN.
Velasco que convive con la lupa permanente, la presión del contexto y la necesidad de justificar por qué Boca fue a buscarlo, encontró en el amistoso ante Olimpia un escenario distinto: respaldo desde el arranque, continuidad y la posibilidad concreta de mostrarse sin condicionamientos externos.
Tras poder realizar una pretemporada completa, sin molestias físicas y cumpliendo todas las sesiones de entrenamiento, el ex Dallas empezó a recuperar sensaciones. Se lo vio más activo, participativo y con mayor decisión para asumir responsabilidades ofensivas. No fue sólo el gol: pidió la pelota, se movió entre líneas, se animó a recibir perfilado y buscó asociarse, mostrando una versión más cercana a la que el club fue a buscar al mercado.
El pibe de los diez millones de dólares, que lloró tras su primer gol con la camiseta de Boca, sabe que este semestre será determinante. Con continuidad y a base de goles, podría empezar a sacarse de encima la mochila que implica la cifra que Boca pagó a Dallas por su pase. En San Nicolás dio una señal clara. No borra lo anterior ni cancela las dudas, pero abre una puerta esperanzadora de cara al largo semestre.
