Los goles del Pipa Benedetto por ahora los hace Cocoliso González en Newell’s

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Al Pipa Benedetto lo trajeron a Newell’s para que haga goles, pero por ahora el que los consigue es Carlos González, como ante Barracas Central. Mientras el exBoca libra una batalla contra su físico y de momento la pierde, el paraguayo va por la vida con sus limitaciones, pero también con su voluntad incansable, y factura.

Contra Central, en el clásico, tuvo en sus pies la única oportunidad para batir a Jorge Broun. A Barracas Central le hizo uno y pudo haber marcado otro. Con poco, volvió a justificar su titularidad en un equipo donde no abundan el talento ni la efectividad. Y los goles, menos.

Para Benedetto fue su primer partido como titular, ya que en el clásico entró sobre el final, justo después del gol de Ángel Di María. Se lo vio estático, sin precisión y lejos del arco. Parecía más enfocado en ver cómo le respondía el aductor que lo tiene a maltraer que en la búsqueda del gol.

Por momentos también se lo notó distraído: en el gol de González, por ejemplo, quedó en posición adelantada cuando Éver Banega tiró el centro milimétrico que Cocoliso mandó a la red con un frentazo. Fue una suerte para Newell’s que no participara en la jugada.

Por su intrascendencia, pero probablemente también por cansancio o alguna molestia tras la lesión en el aductor, fue sustituido por otro delantero que hace rato se peleó con el gol, Juanchón García.

Del Pipa Benedetto a Cocoliso

Lo de González merece destacarse, ya que -con poco- el paraguayo se las ingenió para complicar a los defensores rivales. Ya había pasado en Salta contra Atlético Tucumán, por la Copa Argentina, donde marcó el gol de la victoria y tuvo un par de ocasiones más, entre ellas una hermosa media vuelta casi tan estética y potente como la de su gol, el tercero de Newell’s. En ese partido, que depositó a los rojinegros en los cuartos de final de la Copa Argentina, Cocoliso fue la figura del equipo.

>> Leer más: El Pipa Benedetto volvió para el clásico

En el clásico ante Central no convirtió. Perdió todas contra las marcas de Carlos Quintana y Juan Cruz Komar excepto una: fue la única de Newell’s en todo el partido y Cocoliso la desperdició.

Lo que lidió en el clásico

No fue su responsabilidad no haber inflado la red con un gol. El plantel de Newell’s fue tan mezquino que el delantero queda eximido. La consigna de Cristian Fabbiani ese día fue refugiar al equipo bien cerca del arquero Juan Espínola y tirarle pelotazos al paraguayo, cuya principal virtud quizás sea aguantar la pelota para poder descargársela a algún compañero. Ese día jamás tuvo a nadie cerca para poder hacerlo.

Encarar a sus rivales con la pelota dominada no es su fuerte. Quien le pida eso se equivoca. En cambio, fiel a la tradición de los futbolistas paraguayos, es un cabeceador potente. Si está bien ubicado en el área y le tiran un buen centro, Cocoliso puede ser letal. Como este viernes, en el gol de Newell’s en el Coloso, aunque al final no haya servido para nada. Y aunque en el segundo tiempo se haya perdido entre los zagueros de Barracas después de haber jugado un gran primer tiempo.

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