Juicio por el crimen de León Aquino, el bebé de un año que fue torturado y asesinado con agujas por su madre y su padrastro

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León Ehydrian Aquino nació el 17 de marzo de 2020 y murió el 23 de septiembre de 2021. A lo largo de su año y medio de vida sufrió un calvario que habría incluido golpes y torturas por parte de su padrastro e, incluso, de su madre, acusada de no hacer nada para evitarlo. A casi cuatro años de su muerte, generada por numerosas lesiones y una aguja oxidada clavada en su espalda, esta semana comenzó el juicio por su crimen en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de Quilmes.

En el banquillo de los acusados está la madre del bebé, Yésica del Carmen Aquino (de 36 años), y quien era su pareja en ese momento, Roberto Carlos Fernández (33). La pareja llegó al debate oral con imputaciones diferentes, ya que la mujer fue acusada por «homicidio agravado por el vínculo, premeditación, ensañamiento y alevosía» y el hombre por «homicidio calificado».

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El homicidio ocurrió en una casa de la zona de Villa Mitre, partido de Berazategui, y su mamá había pedido ayuda porque supuestamente «se había ahogado con leche». León fue llevado al Hospital Evita Pueblo y rápidamente se lo trasladó al Hospital El Cruce, en Florencio Varela, donde permaneció internado dos días. Rápidamente se desmintió la versión de Yésica y se dio intervención a la Justicia por los evidentes signos de maltrato.

La autopsia fue tan conmocionante como contundente: el nene presentaba hematomas, mordeduras en el cuello y pinchazos con agujas en distintas partes del cuerpo. Una de esas barras de metal, de unos 2,5 centímetros de largo, estaba oxidada y había quedado incrustada en la zona lumbar de su cuerpo, lo que le provocó una infección generalizada.

Los hermanos de León tampoco eran ajenos al calvario en ese hogar, ya que Aquino era madre de otros cinco hijos (de entre 8 y 16 años de edad). De acuerdo a las declaraciones de los testigos -incluyendo una de las jóvenes que habló en cámara Gesell-, también los pinchaban con alfileres, los castigaban con un látigo, los dejaban durante varias horas sin comer y hasta los encerraban.

El juicio contra Aquino y Fernández comenzó el 27 de agosto pasado y este viernes se conocerán los alegatos y la jornada en la que se conocerá el veredicto. En caso de ser hallados culpables, la única pena que podrían recibir es la prisión perpetua.

Los espeluznantes detalles del caso de León

Lo ahogaban con la mamadera. En la cuna le hacían caminos de pan a unas hormigas negras para que lo mordieran. Lo bañaban con agua fría y lo ponían contra la ventana para que tenga frío«, relató un familiar acerca de las torturas que presuntamente la madre del pequeño y su pareja le habrían cometido.

Tras el fallecimiento, la fiscal Gabriela Mateos ordenó la autopsia al cuerpo y la detención de los supuestos responsables. El informe forense también determinó que al nene le daban golpizas con la mano abierta o utilizando palos y que lo mordían en el cuello, las manos y en otras partes del cuerpo.

También trascendió que le habrían puesto pimienta en la leche de la mamadera o le escupían en su interior; le habrían tapado la cara con almohadas cuando lloraba (hasta casi ahogarlo) y le habrían clavado agujas en los pies y en otras zonas, como el paladar, entre otros múltiples detalles aberrantes acerca de los maltratos.

«A León tenían planeado abandonarlo casi muerto en su casa y ellos irse a alquilar lejos, empezando una vida nueva, como si nada, pero el odio que le tenían anticipó antes su muerte», relató Ayelén Aquino, hermana de la acusada y tía del nene, en una página de Facebook creada para difundir el caso y luchar contra la violencia infantil, llamada «Justicia por León Aquino«.

Con respecto a sus otros sobrinos, planteó que no contaban nada porque «los tenían amenazados» y sus familiares manifestaron que los habían notado cada vez más distantes y callados. Por otro lado, indicó que habían solicitado la custodia del menor y previo a su muerte la familia y allegados habían denunciado intimidaciones contra los otros chicos.

Finalmente, los menores de edad fueron separados y distribuidos entre familiares y hogares a disposición de la Justicia de Menores. En otra publicación de la red social, la tía de León escribió antes del inicio del juicio: «Aunque mis gritos no hayan logrado abrir los oídos sordos que debían haberte salvado. Y aunque el mundo no supo protegerte y te falló brutalmente yo jamás permitiré que tu historia quede en silencio, que tu nombre se borre, ni que tu dolor sea sepultado en el olvido«.

FP/ff

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