Un informe reciente muestra que más de la mitad de las familias tiene deudas formales, con un nivel de exposición que se duplicó en tres años y un crecimiento acelerado de los incumplimientos.
Un relevamiento realizado sobre 2.670 hogares, cruzado con datos del BCRA y la EPH, indica un cambio significativo en la relación entre ingresos y crédito. Si bien históricamente predominaba el financiamiento informal, actualmente el 55,1% de las familias mantiene compromisos con entidades bancarias.
Los niveles de exposición son elevados: la deuda promedio por hogar se ubica en $5.702.809, equivalente a 3,46 salarios promedio. Esta cifra representa más del doble de la carga registrada hace tres años, cuando era de 1,5 salarios.
El informe destaca la velocidad del aumento de la morosidad en el último año. La proporción de deuda en situación irregular pasó del 2,7% en enero de 2025 al 10,6% en enero de 2026. Por productos, las tarjetas de crédito registran un 11% de irregularidad, mientras que crecieron los impagos en servicios básicos (5,4%), expensas (4,9%) y cuotas educativas (3,1%).
El estudio también señala que las familias tienen menos margen de ayuda en su entorno cercano. Los préstamos entre familiares y amigos cayeron del 35,4% al 15,9% dentro del stock de deuda informal, lo que sugiere una reducción en la capacidad de ahorro o asistencia del círculo íntimo.
Damián Di Pace, director de Focus Market, comentó que la baja en las tasas de interés es una herramienta clave, pero no la única. «Una reducción del costo del crédito alivia la carga y mejora la capacidad de pago, especialmente en sectores medios y bajos. Sin embargo, para que la mora se modere de forma sostenida, este alivio debe estar acompañado por estabilidad macroeconómica y una recuperación real de los ingresos», explicó.
La vulnerabilidad se observa en la categoría de «otros préstamos», donde casi un tercio de la cartera (31,9%) ya se encuentra en situación irregular, reflejando la presión sobre los presupuestos familiares.
