El cineasta, figura clave en la cinematografía nacional, murió a los 80 años. Su legado trasciende el histórico premio de la Academia, abarcando la promoción de la industria y una filmografía que exploró diversas temáticas.
Luis Puenzo, director de cine y primer argentino en ganar un premio Oscar para el país, falleció el martes a los 80 años. Su nombre quedó grabado en la historia cultural nacional tras conseguir la estatuilla por «La historia oficial» en 1986, película que aborda los años de la última dictadura militar.
El filme, coescrito con Aída Bortnik, protagonizado por Norma Aleandro y Héctor Alterio, y estrenado en 1985, también obtuvo reconocimientos en los festivales de Cannes y Toronto, además del Globo de Oro a la mejor película extranjera. La obra se centró en la complicidad civil durante el régimen militar y contribuyó a visibilizar la lucha por la identidad y los derechos humanos.
Tras este éxito internacional, Puenzo dirigió en Hollywood «Gringo viejo» (1989), un proyecto de gran presupuesto protagonizado por Jane Fonda y Gregory Peck. A lo largo de su carrera, también fue uno de los impulsores de la Ley de Cine en la década de 1990 y tuvo un paso por la dirección del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA).
Su trayectoria dejó una marca significativa en la industria cinematográfica argentina, combinando el reconocimiento internacional con el compromiso con el cine local.
