En el contexto de un fútbol global cada vez más comercial, surgen proyectos alternativos desde los barrios. Norita FC, un club de mujeres y disidencias de la ciudad de Buenos Aires, se constituye como un espacio que promueve la memoria colectiva y la inclusión a través del deporte.
En un escenario futbolístico mundial dominado por intereses comerciales y nuevas formas de consumo, denominado por algunos analistas como «postfútbol», persisten experiencias que rescatan el valor social y comunitario del deporte. Un ejemplo es el Norita Fútbol Club, un equipo que rinde homenaje a Nora Cortiñas, cofundadora de Madres de Plaza de Mayo, y que se define como un espacio para mujeres y disidencias.
El club, que se entrena en la zona de Flores, nació en 2017 a partir de un grupo de militantes políticas que se reunían a jugar al fútbol para fortalecer lazos de solidaridad. En 2022 logró constituirse oficialmente como club. Su lema es «Llevamos la democracia en los botines».
«Es un club de fútbol para mujeres y disidencias que pretende acercar una nueva forma de entender el fútbol y de jugarlo, desde una perspectiva feminista», explicó Tamara Haber, presidenta y jugadora del equipo. La camiseta celeste con una «V» naranja y el escudo con el rostro de Nora Cortiñas es su distintivo.
El nombre del club surgió cuando fueron invitadas a un torneo con perspectiva feminista y de Derechos Humanos. «Fue una de las primeras madres y abuela que se reconoció como feminista, llevó el pañuelo verde con orgullo y para nosotras eso es muy significativo», señaló Haber, vinculando la lucha por los derechos humanos con la agenda feminista.
El equipo participa en torneos y utiliza el fútbol como herramienta pedagógica y de construcción colectiva. En el último aniversario del golpe de Estado de 1976, organizaron un «picadito» callejero durante la marcha, promoviendo consignas de memoria, verdad y justicia.
Además, a través de la venta de camisetas en su cuenta de Instagram (@noritafutbolclub), recaudan fondos para apoyar el proyecto de convertir la Casa Norita en una casa museo.
«El fútbol no es solamente un deporte. Estamos justamente en un momento donde se ve que interviene en la geopolítica mundial. No haber formado parte durante tantos años, como mujeres y disidencias, significó no discutir de cómo entendemos el mundo», reflexionó Haber sobre la exclusión histórica en este ámbito.
Para las integrantes de Norita FC, el deporte es un vehículo para disputar sentidos culturales y sociales, y para avanzar hacia una sociedad con mayor igualdad entre los géneros.
