La fábrica Bahco en Santo Tomé evalúa reducir su dotación y convertirse en centro logístico, mientras que Stellantis recorta un turno en su planta de El Palomar. El sector automotriz y de electrodomésticos muestra signos de tensión por la caída de la demanda y la competitividad.
Distintos sectores de la economía muestran señales de ajuste que comienzan a reflejarse en el mercado laboral y en la reconfiguración de plantas industriales. En Santa Fe, la fábrica de herramientas Bahco, ubicada en Santo Tomé, ha decidido paralizar su producción y evalúa operar con una dotación reducida, lo que podría afectar a unos 40 trabajadores. La medida fue abordada en una audiencia en el Ministerio de Trabajo de la provincia, donde por el momento no se formalizaron despidos ni suspensiones.
Según confirmó Walter Uriondo, secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Santa Fe, los operarios continúan trabajando, pero la empresa ratificó su intención de avanzar con un cambio estructural. La planta dejaría de ser productiva para convertirse en un centro logístico, enfocado en distribución, ventas y posventa. Desde el Ministerio de Trabajo provincial destacaron la «buena predisposición» de las partes y la apertura de un diálogo para buscar alternativas.
En paralelo, la industria automotriz, sensible a los cambios en la demanda, también muestra ajustes. La planta de Stellantis en El Palomar, provincia de Buenos Aires, pasará de dos turnos a uno a partir de mayo, en respuesta a una caída en las exportaciones, especialmente hacia Brasil. La empresa implementará un plan de retiros voluntarios y reorganizará los turnos, aclarando que no se trata de un cierre y que seguirá produciendo los modelos Peugeot 208 y 2008.
Según datos de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), la producción nacional de vehículos cayó 30,1% en el primer bimestre del año, mientras que las exportaciones retrocedieron 23,4%. El sector acumula ocho meses consecutivos de caídas interanuales.
La situación también se evidencia en el frente financiero de otras industrias. La empresa de electrodomésticos Peabody, controlada por Goldmund S.A., atraviesa un proceso de concurso preventivo con un pasivo cercano a los $19.600 millones. Recientemente, no pudo afrontar con fondos propios el pago de intereses de una obligación negociable, lo que activó las garantías del instrumento. La empresa había trasladado parte de su producción a Paraguay buscando mejorar su competitividad.
Estos casos reflejan un escenario más amplio donde la combinación de caída en la demanda, presión competitiva de importaciones y compresión de márgenes, lleva a las empresas a procesos de reconversión y reordenamiento.
