La histórica fábrica de vidrios, afectada por pérdidas y un contexto de bajo consumo, opera al 60% de su capacidad y desvinculó a 100 trabajadores. Reorientará parte de su abastecimiento al mercado asiático.
Rigolleau, una de las principales fábricas de materiales de vidrio del país, redujo su producción local y comenzó a importar productos desde China. La decisión se tomó tras registrar pérdidas por $5.500 millones en 2025 y en un contexto de bajo consumo. Actualmente, la planta opera al 60% de su capacidad instalada y paralizó uno de sus hornos, lo que implicó la reducción de aproximadamente 100 puestos de trabajo, quedando 700 obreros en planta.
En su reporte de sustentabilidad enviado a la Comisión Nacional de Valores (CNV), la compañía explicó que el contexto «obligó a sostener niveles de fondeo constantes para proteger el empleo y garantizar la continuidad operativa». Agregaron que «la menor actividad y la ociosidad productiva derivada de este contexto incidieron negativamente en los costos y en la rentabilidad operativa, a pesar de los esfuerzos realizados para mejorar la eficiencia productiva».
La empresa, fundada en 1882 por León Fourvel Rigolleau, señaló en su balance de febrero que «debe cambiar su modelo de negocio tradicional». Un ejemplo de los cambios en el mercado es la disminución en el uso de platos de vidrio, reemplazados por cerámica.
Las líneas vinculadas al consumo hogareño y a la vajilla pasarán a abastecerse principalmente con importaciones chinas, que resultan más económicas incluso sumando flete y embalaje. En paralelo, la firma mantiene activas las unidades ligadas a los sectores farmacéutico y alimentario, donde la demanda se presenta más estable. El 95% de la producción de la línea Hogar se dirige al mercado interno, exportando solo un 5% a Uruguay y Paraguay.
El resultado negativo de 2025 duplica las pérdidas de $2.599.109.500 informadas en 2024. El propio reporte advierte que la caída en ventas es la principal explicación del mal resultado, y que las mejoras de los primeros meses de 2025 apenas alcanzan para compensar el derrumbe previo. La evaluación pendiente es si Rigolleau puede seguir funcionando como empresa en marcha.
