Andrew Lownie, sobre el caso Epstein: El rey Carlos podría verse obligado a abdicar por el escándalo de su hermano Andrés

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Andrew Lownie es un destacado miembro de la Royal Historical Society, y se ha especializado en investigaciones históricas sobre la familia real británica, un tema al que ha dedicado varios libros.

Su última obra lanzada en agosto pasado, Entitled: The Rise and Fall of the House of York (“Privilegiado: auge y caída de la Casa de York”, aún no traducida al español) causó gran impacto mundial por sus investigaciones a lo largo de 450 páginas que abarcan toda la vida del expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor (1960), desde su precoz inicio sexual a los 11 años, su ajetreada sexualidad adolescente, su rol en la Guerra de Malvinas (para lo cual entrevistó al comandante de quien en aquel momento era identificado en la Argentina como “el principito”), hasta el matrimonio con Sarah Ferguson y el entramado de corrupción que pergeñó la pareja, a la que define como un “royal Bonnie and Clyde”. Allí es donde entra la sociedad con el fallecido pedófilo norteamericano Jeffrey Epstein, que habría vinculado al ahora expríncipe con menores de edad y con el que habrían fluido documentos sensibles para el gobierno británico, según las últimas revelaciones del caso que dejó a Andrés en el ojo de la tormenta.

Andrew LownieJames Gifford-Mead

“Yo creo que el rey Carlos podría verse obligado a abdicar por el escándalo de su hermano Andrés”, dijo LA NACION en una entrevista por Zoom Lownie, quien investigó no solo a Andrés y Sarah, sino también el trabajo de encubrimiento llevado a cabo por la Casa Real británica desde la reina Isabel en su momento hasta el actual monarca.

Desde Londres, el historiador, que se identifica como “pro-monárquico”, consideró que la Casa Real podría apelar a “los problemas de salud” de Carlos como excusa para una prematura transmisión del trono a su hijo Guillermo, “que es más astuto, y está más en sintonía con el mundo moderno”.

Lownie sostuvo que el expríncipe Andrés seguramente decidirá en un futuro cercano marchar a un exilio dorado en algún país árabe sin tratado de extradición con Gran Bretaña. “Podría ser Bahrein o Abu Dhabi, como hizo el rey emérito de España, Juan Carlos”, para que cuando se inicie su procesamiento judicial en Londres -“que tarde o temprano se va a realizar”-, se puedan limitar los daños que salpicarán a toda la realeza británica, consideró.

El libro de Andrew Lownie: Entitled

-¿Por qué en su libro Entitled eligió como tema no solo a Andrés, sino a la pareja Andrés-Sarah, cuyo matrimonio duró apenas seis años?

-Todas mis investigaciones históricas tratan sobre los encubrimientos en la realeza. Y este libro forma parte de una trilogía de historias de matrimonios reales que comienza a inicios del siglo pasado con Lord y Lady Mountbatten, luego la duquesa de Windsor y Eduardo VIII, quien fue rey por 325 días, y finalmente, en este libro, tomé el caso de Andrés y Sarah. Al inicio de mi investigación sospechaba que detrás de la situación de Andrés, que se hizo más conocida en los últimos años, había una historia más amplia sobre la protección de toda la Casa Real para encubrir los delitos de uno de sus miembros. También intuía que no se trataba solo de delitos sexuales, sino de maniobras financieras que afectaban al erario británico. Y Sarah y Andrés fueron en eso cómplices como modernos royal Bonnie and Clyde.

-Como historiador, ¿cómo se manejó con la cuestión de las fuentes en una investigación sobre personajes que tienen tanto poder para ocultar todo?

-Yo les pedí testimonio a unas 3000 personas, 300 aceptaron hablar conmigo, y la mitad de ellas lo hizo on the record aceptando que se publique su nombre y apellido. Eso marcó la diferencia, porque muchos libros de estos temas tienen fuentes anónimas o ninguna. Incluso me reuní personalmente con Sarah Ferguson y le pedí permiso para hablar luego con sus amigos. Pero al día siguiente, todos sus referentes me bloquearon el contacto.

En esta fotografía de archivo, tomada el 28 de abril de 1968, la reina Isabel II (derecha), el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, y el príncipe Andrés, duque de York, aparecen durante las «pruebas hípicas de Windsor», un espectáculo hípico internacional anual.STRINGER� – CENTRAL PRESS�

-En su libro usted aborda una cuestión delicada y cuenta que cuando tenía apenas 11 años, el entonces príncipe Andrés fue llevado a un prostíbulo británico para que tuviera su primera experiencia sexual. ¿Cuál es la fuente para esa afirmación?

-Hablé con varios excompañeros de Heatherdown, donde cursó la primaria, y sus relatos fueron coincidentes sobre ese hecho. E incluso me informaron que personal adulto de esa escuela primaria tuvo luego relaciones con él, en lo que hoy sería abuso de menores. Pero hay otras situaciones similares. El hermano de la princesa Diana, Earl Spencer, contó hace algunos años que su primera experiencia sexual fue con personal de la escuela en el internado donde estaba como pupilo a los 11 años. Por lo que varias fuentes coincidieron en que no era algo tan extraño en aquel momento lo que le sucedió a Andrés.

-¿Y cuál fue el objetivo de incluir en su investigación esa experiencia infantil?

-Me parece que ayuda a comprender su comportamiento posterior y su relación con un pedófilo como Epstein. Para el comienzo de su adolescencia, Andrés ya había tenido sexo con decenas de chicas, al punto que tenía el apodo de “Randy Andy” (Andy el “caliente”). Era un joven de buen físico, y lo trataban como si tuviera el atractivo de un “beatle” en esos tiempos de hippies y amor libre.

El príncipe Andrés, el día que retornó de Malvinas, juega con una rosa en su boca frente a su madreAP – AP

-Me interesa saber qué le contó el superior de Andrés en la Guerra de Malvinas, el comandante Ralph Wykes-Sneyd, sobre las acciones del príncipe en ese conflicto. ¿Merecía realmente ser considerado un “héroe”, y recibir la South Atlantic Medal?

-Bueno, los informes son contradictorios. Wykes-Sneyd me contó que Andrés cumplió con su trabajo, pero nunca estuvo en medio de un combate. Como piloto de helicópteros de la Royal Navy, hacía vigilancia antisubmarina para proteger el portaaviones HMS Invincible, que estaba en alta mar. Transportaba provisiones y correos entre barcos, y tuvo que volar en condiciones muy difíciles. Pero otras fuentes me dijeron: “En realidad, todo el tiempo estuvo protegido. Nunca estuvo en peligro. No fue un héroe”.

La foto de Andrew y Giuffre

-¿Y qué hay de la anécdota que Andrés contó en su desastrosa entrevista televisiva de 2019 con la BBC, cuando dijo que a causa de su estrés en Malvinas, había sufrido temporalmente de anhidrosis, una enfermedad que le impedía transpirar?

Andrés es un mentiroso compulsivo. Y gran parte de las cosas que dijo en esa entrevista son mentiras. La periodista de la BBC le brindó precisiones sobre su encuentro sexual con la menor que le había conseguido Epstein, Virginia Giuffre, de 17 años. Y le recordó que la adolescente dijo que Andrés había sudado profusamente durante el acto sexual. Ahí fue que el príncipe intentó desmentir de plano la existencia de ese encuentro, y se victimizó afirmando que en aquellos años sufría temporalmente de “anhidrosis temporal” por lo que el dato de la transpiración abundante invalidaba todo el relato. Pero no hay registros médicos de que pueda existir tal cosa como una “anhidrosis temporal por estrés”.

-¿Cuáles son las revelaciones más novedosas de su libro sobre las relaciones de Andrés con Epstein?

-Muchas de las afirmaciones de mis investigación fueron confirmadas estas últimas semanas con los nuevos informes desclasificados en Estados Unidos. Pero yo ya había demostrado con documentos que la relación con Epstein era mucho más amplia de lo que Andrés y Sarah reconocían públicamente, y que, a diferencia de lo que afirmaba el príncipe, ese vínculo continuó aún cuando la justicia norteamericana ya estaba procesando a Epstein por pedofilia. Además, las revelaciones más fuertes del libro están referidas al encubrimiento puesto en marcha por la reina Isabel. Bastaba que Andrés fuera a quejarse a ella por una nueva información que le resultaba inconveniente, para que la monarca pusiera en marcha todo el andamiaje de su propio prestigio para proteger, obstaculizar o directamente bloquear cualquier acción que pudiera afectar a su hijo preferido. Así fue cómo hubo amenazas legales y presiones sobre organizaciones de noticias a las que Buckingham les advirtió que podría retirarles el acceso a los miembros de la familia real si publicaban determinada información. Muchos británicos terminaron creyendo entonces que Andrés era inocente solo porque ella arriesgaba toda su reputación en la defensa. Todos estos años Isabel actuó como una cortina de humo para los crímenes de Andrés.

-¿Y cómo siguió la situación con la asunción de Carlos?

Ya en 2022, Isabel, su esposo, y el entonces príncipe Carlos le habían prestado a Andrés 12 millones de libras esterlinas para llegar a un acuerdo civil con Virginia Giuffre. Así que pese a que luego le quitó varios privilegios, Carlos no puede decir ahora que lo sorprenden las revelaciones sobre su hermano. Por eso creo que Carlos podría verse finalmente obligado a abdicar por este escándalo.

-Aún no hay ningún proceso legal contra Andrés en Gran Bretaña. ¿Cree que ya hay motivos suficientes para enjuiciarlo, por un lado, por tráfico sexual, y también por haber utilizado en su propio beneficio económico su cargo como Representante Especial para el Comercio Internacional e Inversión?

-Efectivamente. Por los dos temas. El exprimer ministro Gordon Brown [2007-2010] me contó a mí personalmente sobre el caso de muchas chicas que Andrés conoció en Estados Unidos y que luego se las hizo traer para él al Royal Lodge y al palacio de Buckingham. Además, hay pruebas de que compartió con sus socios comerciales del extranjero información confidencial que tenía por su cargo en el Reino Unido. Así que hay suficientes motivos para juzgarlo y condenarlo. Si irá a prisión, es otra cuestión.

-¿Y qué alternativas le quedarían entonces?

-Hay una gran probabilidad de que Andrés se escape a algún país árabe sin tratado de extradición con Gran Bretaña, podría ser Bahrein o Abu Dhabi, como hizo el rey emérito de España, Juan Carlos. Andrés tiene conexiones estrechas con todos los gobernantes árabes, e incluso ya le han regalado un palacio en Abu Dhabi.

-Por último ¿cómo cree que afecta este caso la relación de los británicos con la monarquía?

-Esto es como el “Me too” [la campaña estadounidense por los abusos sexuales de los poderosos]. Es un “Me too” contra estos miembros de la realeza que socavan el buen trabajo que realizan otros royals. Personalmente considero que la monarquía es algo bueno que nos fue dando un sentido de tradición y unidad a todos los británicos a lo largo de las generaciones. Pero debe haber probidad, transparencia y rendición de cuentas en la vida pública en general. En eso confío en que el día que asuma Guillermo puede ser un monarca mucho más astuto, y en sintonía con el mundo moderno.

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