Un espacio cultural rosarino abre su peña en Cosquín y hace historia

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Mientras el Festival Nacional de Folklore vuelve a encender la Plaza Próspero Molina para su edición número 66, una experiencia paralela propone bajar el volumen y afinar el oído. El Aserradero Club Cultural, histórico espacio de Rosario, desembarcó por primera vez en Cosquín con una peña pensada como lugar de encuentro, celebración popular y vidriera para artistas rosarinos.

Del 24 de enero al 1º de febrero, durante las nueve lunas del festival, El Aserradero tendrá programación de seis de la tarde hasta las seis de la mañana, con algunas propuestas gratuitas, grilla de primer nivel, lugar para cenar y música en vivo para bailar hasta el amanecer.

“Hace mucho que voy a Cosquín todos los años y siempre tuve la ilusión de poder trasladar El Aserradero allá, sobre todo porque es una vidriera muy importante para todos los espacios de música de raíz folklórica. Y no muchos van, generalmente las peñas son peñas hechas por los propios artistas”, contó en diálogo con La Capital Mario Chiappino, fundador y gestor del espacio hace más de veinte años.

Para el organizador, el impulso definitivo para animarse vino de percibir una ausencia. “En los últimos años lo que se vio es la desaparición prácticamente de espacios de escucha de nuevas propuestas, y sobre todo de propuestas que tengan que ver con la música y no solo con el baile”, compartió.

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Para quienes nunca fueron a Cosquín, lo que ocurre en el escenario y se ve por televisión, es solo una pequeña parte de todo lo que moviliza el evento. Antes, durante y después de que se desarrolla la programación de la Próspero Molina, la ciudad se llena de música callejera y peñas. Folklore en todos lados todo el tiempo. Pero Mario notó un cambio reciente de dinámica que concentra la atención del público en peñas masivas, donde suelen presentarse los mismos artistas que en el escenario principal.

“Desapareció la posibilidad de que se muestran otras cosas, propuestas alternativas a lo que se ve en el escenario, y que siempre tuvieron algún espacio. Lo más emblemático en su momento fue la Peña de los Copla, y no hubo mucho después de eso. Entonces, vi la necesidad de hacer algo de estas características porque me estaba faltando a mí mismo, y entendí que a mucha gente que le pasaba lo mismo, porque hay un punto donde necesitas ver otras cosas y no encontrás dónde”, detalló Chiappino.

De esta manera, se embarcó en el proyecto de El Aserradero en Cosquín. El primer paso fue encontrar un lugar para desarrollarlo, que reuniera ciertas características que Mario buscaba. “Quería que no estuviera en el medio del circuito comercial, del ruido, pero que no tan estuviera alejado. Y se dio la posibilidad con este espacio que está a cuatro, cinco cuadras de la Plaza, pero para el otro lado, para el lado del río en vez de para el centro”, apuntó. El lugar cuenta con un salón cerrado y un gran patio, ofreciendo dos alternativas para transitar la experiencia según el clima y el ritmo de cada jornada.

Una grilla diversa y potente

“Me animé a llevar el emprendimiento adelante y estoy muy contento porque se armó una una grilla hermosa, una grilla muy alternativa, pero además con muchos artistas conocidos y de mucho peso. Creo que va a ser un espacio donde escuchar muy buena música, donde también podrá bailar, pero fundamentalmente escuchar. Y donde pueda de alguna manera eh también conocer nuevas propuestas, o otros artistas que si bien la mayoría hace rato que viene transitando, por ahí tampoco tiene muchos escenarios”, subrayó Chiappino.

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Por el escenario de El Aserradero en Cosquín, pasarán decenas de artistas, entre los que se destacan algunas figuras centrales del cancionero argentino como Peteco Carabajal, Juan Falú, Bruno Arias, Mariana Carrizo, Micaela Chauque, Emiliano Zerbini, o Franco Luciani.

“Tenemos algunos artistas que van a estar en el escenario y también en otras peñas, pero nuestra grilla tiene la particularidad de que la mayoría de las propuestas no están en otro lugar, como el caso de Juan Falú, por ejemplo, que va específicamente a tocar a nuestro espacio. Yamila Cafrune está en el festival pero por fuera sólo va a actuar en nuestra peña, lo mismo que Micaela Chauque o Emiliano Zerbini. La mayoría no está en el festival y tiene la posibilidad de mostrarse en nuestra peña como una alternativa”, compartió el organizador.

La programación comenzará desde temprano. A partir de las 18, El Aserradero abrirá sus puertas con talleres, charlas, presentaciones, streaming en vivo y muestras gratuitas vinculadas a la cultura popular. A las 20.30, abre el comedor. “Va a tener un espacio donde poder sentarse a cenar y escuchar música, y otro bien peñero, donde se puede ir a comer un choripan. Todo eso va a estar conviviendo en el mismo lugar, con un escenario central ubicado en el patio”, contó Mario.

De 22 a 4 de la mañana, será el momento de los shows centrales, es decir la grilla de artistas programados, que van de cinco a quince por noche. Después, ya entrada la madrugada, tendrá lugar la cacharpaya (o after) en el salón interior, “hasta el amanecer o hasta que se pueda”. Será una propuesta que invita a bailar, pero con música en vivo, de la mano de “una banda conformada por varios artistas de Rosario que se juntaron para esto”.

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Un espacio con historia

El Aserradero lleva 24 años consolidándose como un espacio de referencia en la ciudad para alojar música popular argentina y de raíz folklórica. Por su escenario pasaron artistas consagrados y nuevas generaciones, y es esta trayectoria la que le permite desembarcar en Cosquín con una propuesta tan contundente y nutrida.

“Es un desafío grande, muy grande. Yo le tenía un poco de miedo porque es un riesgo muy grande también. No es fácil de hacer y por eso nunca me había animado. Pero me parecía una buena oportunidad para darle proyección nacional a eso que venimos haciendo hace 24 años en Rosario. Si bien El Aserradero es un lugar bastante conocido en el ambiente, y por eso conseguimos tener una artística increíble, para nosotros implica un salto un salto importante en el nivel de conocimiento y una apuesta obviamente a seguir creciendo en el futuro”, aseguró Mario.

Pero el traslado al ciudad cordobesa va mucho más allá de la búsqueda de crecimiento propio, “sobre todo es una apuesta para que el folklore de Rosario, para que los artistas de Rosario puedan estar en Cosquín y puedan ser vistos”.

“Rosario tiene grandes artistas del género y muy pocas propuestas han trascendido en Cosquín, salvo Franco Luciani o el Lele Lovato, que fueron Consagración. O el Cuarteto Karé, que tuvo menciones especiales. Después, no hay propuestas rosarinas en el escenario mayor de Cosquín”, apuntó Mario, quien recordó que este año estará Juan Carlos Baglietto, pero como parte de la Delegación Santafesina y no como un artista de recorrido folklórico.

“Yo puedo asegurar que hay grandes artistas en Rosario que no tienen absolutamente nada ni que envidiar a lo que está pasando a nivel nacional, a los músicos de La Plata, de Córdoba, o de Tucumán que tienen un desarrollo en Cosquín y en el folklore nacional. Así que creemos que también en ese sentido El Aserradero va a ser una muy linda vidriera para los músicos de Rosario”, agregó.

“También apuntamos a que esto ayude a que en Rosario, que es donde nosotros elaboramos y nos interesa trabajar, crezca un poco el género, porque hace muchos años que viene como alicaído, con un nicho más bien bajito de mercado. Y creemos que también es importante que el público al que le interesa la música de raíz folklórica crezca. Así que esperamos poder aportar en ese sentido a través de este tipo de propuestas”, cerró Chiappino.

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