Durante años, Ashton Kutcher hizo reír y enamoró a millones de personas desde la pantalla. Ya fuera en sitcoms como That ’70s Show y Two and a Half Men, cuando condujo Punk’d en MTV o en sus comedias románticas, siempre cultivó un perfil encantador, naif e inocente con el que se ganó el cariño del público y construyó su nombre.
Nada de eso, sin embargo, sigue en pie en Belleza perfecta, la nueva serie de Ryan Murphy. En la ficción, que llega este miércoles 21 de enero a Disney+, Kutcher interpreta al despiadado líder de una corporación tecnológica que desarrolla una droga llamada “The Beauty”, capaz de otorgar una belleza hegemónica a quienes la consumen, pero con consecuencias aterradoras y hasta mortales.
Para el personaje ya no existe la moral ni los buenos actos: hará todo para proteger su imperio sin importar el precio, incluso cuando dos agentes del FBI -interpretados por Evan Peters y Rebecca Hall– comienzan a perseguirlo y descubrir la trama detrás del fenómeno que golpea a las principales capitales de la moda.
En una corta charla con Clarín durante la rueda de prensa virtual de la serie, Ashton se sinceró sobre el cambio de paradigma que este proyecto implica en su carrera, el encasillamiento en la comedia y su propia mirada sobre el humor. Además, Evan Peters habló sobre su vínculo con Murphy.
Un comienzo que no fue como imaginaba
Aunque cueste creerlo, en sus inicios, Ashton Kutcher no se consideraba capaz de hacer reír. Pero, para su sorpresa, fue el humor lo que cambió su vida para siempre. «Es divertido, porque cuando empecé mi carrera nunca me imaginé haciendo comedia. Cuando empecé a actuar no me consideraba bueno para eso», expresó.
«No entendía para nada a la comedia. Y después tuve una gran mentora en That ’70s Show, Bonnie Turner, quien me enseñó la arquitectura de un chiste. Pasé mucho tiempo con actores y escritores de comedia y aprendí a hacer comedia», continuó.
Con el tiempo, la respuesta del público frente a su trabajo como comediante fue tan buena que ese tipo de roles era el único que la industria le ponía enfrente. «Como la comedia fue lo primero que hice, ése fue el género al que todos empezaron a asociarme. Y una vez que tenés eso, entra el juego el negocio del espectáculo. Y querés empezar a hacer dinero. Y eso fue lo que hice», explicó.
Y agregó: «Más adelante empecé a trabajar en comedias románticas. Ya era el chico romántico. Y entonces eso era lo que tenía que hacer, y lo que hice un tiempo hasta que me sentí seguro para estirarme. Ahora, finalmente llegué a una posición en mi vida en la que puedo realmente elegir qué es lo que quiero hacer y lo que no quiero hacer».
«Cuando llegó este proyecto no estaba buscando trabajar. Y Ryan Murphy vino a decirme que estaba escribiendo un personaje para mí. Él vio que esto era algo que yo podía y debía hacer y quería que lo hiciera. Y yo dije ‘Bueno, ok’. Entonces creo que muchas veces, eso de lo que somos capaces va más allá de de lo que queremos. Pero tiene que llegar la oportunidad de hacerlo y demostrarlo para verlo de esa manera».
Un acompañante de lujo
En Belleza perfecta, Kutcher no es la única figura reconocida en pantalla. La serie también cuenta con la participación de Evan Peters, uno de los actores más solicitados de su generación, cuya presencia se volvió cada vez más frecuente tanto en el cine como en la TV.
El vínculo creativo entre Peters y Murphy está lejos de ser casual. En los últimos años, el actor se consagró como uno de los “fetiches” del realizador: participó en nueve de las diez temporadas de American Horror Story, brilló en Pose y, más recientemente, encabezó Monstruo: la historia de Jeffrey Dahmer, la miniserie que se transformó en uno de los mayores éxitos de Netflix y le valió un Globo de Oro y un Emmy.
Y aunque muchos puedan pensar que el actor está en busca de nuevos horizontes, para él es casi imposible decir que «no» ante una propuesta de Murphy. «Él siempre te da la oportunidad de hacer algo distinto. Y genuinamente cree que podés hacerlo bien. Simultáneamente tiene una visión muy dura, pero está dispuesto a colaborar con vos y tomar nota de las ideas que tenés para el personaje, probarlas y explorarlas«, expresó en diálogo virtual con Clarín.
«Nunca hay una razón para decirle que no. Simplemente volvés una y otra vez», concluyó.
