Reforma esclavista: mientras el Gobierno acelera para aprobarla, la CGT combina rosca y reposera

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El Gobierno se dispone a avanzar con su reforma laboral esclavista. Se trata de un ataque en toda la línea a las condiciones laborales de la clase trabajadora conquistadas con décadas de lucha.El proyecto que Milei quiere aprobar incluye atacar las vacaciones fraccionándolas, descuartizar los convenios colectivos, un banco de horas para flexibilizar aún más, y atacar el derecho a huelga y las asambleas; entre otros puntos.

Ellos dicen que la reforma busca que los trabajadores que hoy viven en la informalidad podrán ser “blanqueados” en el mercado laboral. Pero es mentira. De lo que se trata es de un verdadero plan de guerra de Milei y el poder económico contra las mayorías trabajadoras del país.

Ante semejante ataque es necesario poder dar una verdadera respuesta a la altura. Para eso es necesario poder desplegar y hacer sentir el peso en la economía y la sociedad que tiene la mayoría trabajadora del país. Pero la CGT continúa con su brutal traición e inmovilismo.

Es la misma dirigencia sindical que en lo que va de gobierno de Milei no movió un dedo para apoyar, sostener y hacer que triunfen infinidad de conflictos de trabajadoras y trabajadores. Hoy está en curso un duro conflicto en la distribuidora Lustramax, de Tortuguitas.

Allí deberían estar a la cabeza de la lucha los dirigentes que dicen rechazar el ajuste y la reforma laboral. Los laburantes sufren despidos ilegales, se les adeudan los aguinaldos y la patronal no hace los aportes a la obra social. Sin embargo, hasta el momento sólo cuentan con el apoyo de sectores obreros de base, estudiantes y la izquierda. ¡No se los puede dejar solos! ¡Si ganan ellos, gana toda la clase obrera!

Tras la pobre movilización que convocó el pasado 18D, vinieron las vacaciones de los dirigentes de la CGT. Ahora, a cuentagotas, parecen estar retornando a cierto nivel de actividad. Pero a no ilusionarse: ni llamados a asambleas o algún plan de lucha parecen estar entre sus urgencias. Por el momento desde Azopardo hablan de una posible gira para visitar a los gobernadores. Rosca y negocios en agenda, pero a la lucha «te la debo».

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Lejos de proponerse dar una pelea a la altura del ataque, sus diligencias apuntan exclusivamente contra los artículos que golpean directamente su recaudación o su propio poder como burocracia; como el aporte solidario a las obras sociales o la limitación de los fueros sindicales. A nadie sorprendería a esta altura si se disponen a entregar derechos a cambio de mantener sus privilegios. A los sumo tratarán de conseguir algunos cambios en la ley, para que sea «un poquito menos mala».

Por su parte la mayoría de gobernadores apoya la reforma laboral pero plantean sus diferencias con aquellos puntos que impactan en sus cajas provinciales. Como ocurre con el artículo que reduce las alícuotas de Ganancias para las grandes empresas o con la creación del Fondo de Cese Laboral, el cual impactaría negativamente en los fondos previsionales.

Mientras la CGT sigue haciendo la plancha, el Gobierno acelera las negociaciones. Santilli se encuentra de gira negociando con los gobernadores para asegurarse todos los votos posibles. Tras la derrota a fin de año con la eliminación del capítulo XI del Presupuesto 2026, en la Rosada no están en condiciones de festejar antes de tiempo. Los gobernadores de Provincias Unidas y otros bloques del «centro» político tendrán un importante rol a la hora de contar los votos. Y acá aparece un problema para el Gobierno que es el tratamiento del DNU que faculta a la SIDE de nuevas graves atribuciones.

Varios aliados del Gobierno, contados por éste para votarle la reforma, expresaron su rechazo al decreto 941/25, que habilita, entre otros puntos a que los agentes de inteligencia puedan aprehender personas en flagrancia y sin orden judicial. Por cuestiones reglamentarias, ese decreto debería llevarse a las sesiones extraordinarias de febrero, al igual que la reforma laboral, lo cual podría complicar los planes del oficialismo.

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Como ya se vio durante lo que va del Gobierno de Milei, no podemos confiar en el Congreso que ya le aprobó la Ley Bases y el Presupuesto de ajuste de 2026, entre otras normas estructurales. Los partidos tradicionales rosquean en pos de sus negocios y privilegios. Por su parte, la CGT, quien viene dejando pasar todos los ataques de Milei y el FMI, con una tregua escandalosa de proporciones históricas.

Desde el PTS-FITU se viene impulsando una gran campaña nacional difundiendo de que se trata la reforma que el Gobierno busca aprobar y preparando el clima para que seamos miles los que se organicen para enfrentarla. El día que se trate en el Congreso, hay que rodearlo con cientos de miles en las calles en el marco de un paro nacional para que todo el mundo pueda ir. Es necesario para esto impulsar asambleas e instancias de debate democrático para imponerle a la CGT y las CTA ese paro y un plan de lucha hasta derrotar el plan de Milei y el FMI.

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