Idiota, imbécil y débil mental: las polémicas expresiones en un documento de la Agencia Nacional de Discapacidad

Compartir

La resolución 187 se publicó en el Boletín Oficial hace un mes y medio, pero el Anexo I trascendió en las últimas horas. Se ve que hasta ahora nadie por fuera de la Agencia Nacional de Discapacidad había leído con detenimiento las 45 páginas de ese texto, donde el Gobierno incluyó una serie de expresiones en completo desuso en el ámbito de la salud mental, por considerarse discriminatorias y fuertemente ofensivas contra las personas con discapacidad intelectual. Son “Idiota”, “imbécil” y “débil mental”.

El polémico anexo describe «grados», como una suerte de sistematización de las escalas del coeficiente intelectual. Todo, en un documento titulado “Normativa para la evaluación médica de invalidez para las pensiones no contributivas”. Hasta acá la cosa suena más o menos convencional.

Es cierto que según la bibliografía internacional sobre el tema, esa escala podría incluir una u otra terminología, según si toma de referencia el famoso Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM, por su sigla en inglés, bibliorato de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, o APA) o, en cambio, el CIE-11, la última edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, los expertos consultados para estas líneas coinciden en que hace mucho tiempo nadie invoca expresiones como las mencionadas.

La Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) es un organismo descentralizado, que reporta al Ministerio de Salud de la Nación. Su director es Diego Spagnuolo, quien, según se pudo averiguar, está de vacaciones. Si bien desde el área acusaron recibo de las consultas de este medio, al cierre de esta nota no habían provisto aclaraciones.

Se habían solicitado dos, bastante básicas: quién se hizo cargo de la redacción del cuestionado anexo y cuál fue el fundamento técnico utilizado para incluir los términos comentados.

En las últimas horas circularon en las redes duras críticas de distintas asociaciones de familiares de pacientes y pacientes con discapacidad, en reclamo de “la inmediata rectificación de esta resolución y el reemplazo de su terminología por un lenguaje acorde con los estándares internacionales de derechos humanos y con el modelo social de la discapacidad”, definieron puntualmente desde la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (ASDRA).

Salud mental y discapacidad: insultos entre paréntesis

Vale aclarar que las expresiones en cuestión están entre paréntesis en el texto, bajo un subtítulo que describe los «retrasos mentales».

El tema del paréntesis no parece menor: se puede leer un reconocimiento tácito del redactor de que sumará (¿por las dudas?) algunas «aclaraciones». Así, junto a la expresión CI (por coeficiente intelectual) «0-30», figura, entre paréntesis, el termino «idiota». Al paréntesis le sigue la descripción aparentemente formal: «No atravesó la etapa glósica, no lee ni escribe, no conoce el dinero, no controla esfínteres, no atiende sus necesidades básicas, no pude subsistir solo«.

A CI 30-50 le toca, con el mismo formato (el número seguido del paréntesis), la palabra «imbécil». Se aclara luego que «no lee ni escribe, atiende sus necesidades elementales, pueden realizar tareas rudimentarias«. Junto a 50-60 se puede leer «débil mental profundo», y luego siguen «débil mental moderado» y «débil mental leve». Todas expresiones que no se usan hace muchísimo tiempo, por considerarse insultos más que reconocidos, tanto en el habla coloquial como en el ámbito formal.

(noticia en desarrollo)

SC

Noticias Relacionadas